lunes, 19 de octubre de 2015

El Marakame, el hikuri y los mestizos. (Primera entrega).



Esta es la primera de dos entregas en las cuales les voy a relatar la experiencia intercultural que tuve -de nuevo- en nuestro hermoso país. Y si, otra vez con los hijos de esta tierra, los indígenas, mas en concreto con los Wixárikas, mejor conocidos como huicholes. Participé en un encuentro organizado por la gente que sigue el camino rojo, personas de las ciudades que estan interesados en la cosmología de los indígenas de todo el continente americano, y que pretende incorporar en su vida algunos de los valores de los pueblos autóctonos de América. 

En aquel momento yo vivía en la Ciudad de México, y por azares del destino, o por cuestiones relacionadas a la sincronicidad -diría Carl Jung- conocí a una mujer que me invitó a una ceremonia de Hikuri; el cacto sagrado de los wixárikas, también conocido simplemente como peyote para los miembros de la cultura hegemónica. Ella me indicó que en orden de estar listo para la ceremonia, debía hacer una especie de ayuno; no comer carne durante una semana, así como -muy a mi pesar- suspender cualquier acto libidinoso durante el mismo plazo, además, no debía consumir alimentos el día del ritual. Con mucho penar cumplí con los requisitos establecidos por los dirigentes de la ceremonia, y llegado el día procedimos a realizar el viaje al mágico pueblo del estado de Morelos conocido cómo Tepoztlán. El pueblo es simplemente maravilloso, esta clavado en medio de los cerros, entre los cuales destaca -con su peculiar forma- el cerro del Tepozteco. Atravesamos el pueblo y salimos a un terreno bien clavado en la naturaleza, ahí estaban esperándonos ya el resto de las personas que participarían en la ceremonia; los cuales nos recibieron con gran alegría, como si fuéramos familia. Se nos asignó un lugar alderredor de la fogata que estaban encendiendo. Estaba ya bien entrado el atardecer cuando a lo lejos y a contraluz, observe a dos hombres y una mujer que venían caminando. Venían todos vestidos de manta blanca, un paliacate rojo en el cuello, y uno de ellos, el mas viejo, portaba un vistoso sombrero con múltiples adornos colgantes realizados con maestría en shakira. Mi amiga me acercó con ellos y me los presentó; eran los wixárikas que dirigirían la ceremonia, y el del vistoso sombrero era Don Gerardo, el Marakame , el chamán que iba a guiar el rito.

Antes de comenzar con la ceremonía del hikuri, nos llevaron a hacer una ultima preparación; el temazcal. Entramos en esa pequeña casita, la cual se asemejaba a un iglú,  todos nos presentamos y pronunciamos nuestro propósito para la ceremonia; unos pedían conocer el amor incondicional, otros elevar su percepción, algunos entenderse mejor a ellos mismos. Después, comenzamos todos a cantar canciones acerca de los elementos de la naturaleza, cantos muy bellos que daban fuerza cuando comenzaron a aventar las piedras calientes que llenaron de vapor e hirviente intensidad la pequeña casita que simbolizaba el vientre de la madre tierra. Se escuchaban gritos: ¡Fuerza guerrero!, ¡Piedra caliente!. Seguían cayendo las piedras, llenando de un vapor ardiente todo al rededor de nosotros, el calor era casi insoportable. Pasó un tiempo que me pareció larguísimo, cuando nos invitaron a salir. Ya estando afuera parecía que salíamos a un nuevo mundo, tan, pero tan fresco. Observé la luna llena que se postraba sobre nosotros, tan luminosa, tan enorme. La impresionante escena me hizo derramar algunas lagrimas, era hermosísima. Muchos de nosotros entramos en una especie de transe místico inducido por la ceremonia del temazcal. Me sentía conectado a todo cuanto existe, y pensar que la verdadera ceremonia estaba apunto de comenzar. 

Continuara...

Oliver Ramírez 


5 comentarios:

  1. Hola Oliver, me parece interesante tu comentario, creo que no hay nada más hermoso que conocer más culturas o diferentes formas de vida a las que no estamos acostumbrados a vivir.

    Primero que nada considero que lo que nos llama más la atención es todo lo diferente a lo que no estamos acostumbrados, aquello que no hemos visto, peros sobre todo es increíble vivir una experiencia por la cual conozcas alfo diferente y ese algo, nos grade y lo vemos como algo atractivo, que además de conocerlo queramos formar parte de él. Eso es lo que hace enriquecer más nuestros conocimientos y sobre todo respetando a los demás como nos gustaría que respetaran nuestra cultura.

    Karina Lizeth Montes Rubio

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  2. Hola! Eres la segunda persona que habla de este ritual realizado por los Wixárikas. En lo personal, este ritual se me hace interesante porque nosotros consideramos al peyote como un tipo de droga pero realmente TODO el proceso del ritual -desde la preparación- tienen un objetivo: ayudar a encontrar el camino de aquel que entra al ritual. En este punto recordamos una función importante de la cultura de las que nos habla Villoro, específicamente en el principio del sentido, principio en el que individuo y cultura tienen deberes. Por un lado, la cultural debe ser capaz de asegurar una "vida perfecta" mientras que el individuo ayuda a la prevalencia de los fines y valores para llegar a esa "vida perfecta".

    Que padre, que te hayas dado la oportunidad de vivir una experiencia de este tipo.

    Alheli Valadez ^-^

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Que onda Oliver, realmente me esta pareciendo super interesante tu historia, esa idea que tenemos del peyote llevado a un contexto espiritual me parece muy muy interesante e incluso me gustaría probar algún día, hace tiempo estuve a nada de asistir a una ceremonia también de ese tipo pero no con peyote sino con hayahuasca, se mas sobre estas hiervas pero me parece interesante saber como te sentiste al final en too este evento.

    Luis López

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  5. Que onda Oliver, realmente me esta pareciendo super interesante tu historia, esa idea que tenemos del peyote llevado a un contexto espiritual me parece muy muy interesante e incluso me gustaría probar algún día, hace tiempo estuve a nada de asistir a una ceremonia también de ese tipo pero no con peyote sino con hayahuasca, se mas sobre estas hiervas pero me parece interesante saber como te sentiste al final en too este evento.

    Luis López

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